PEPE HABICHUELA: «Nos quedaremos con el flamenco que supere al tiempo»

La médula del flamenco resuena cada vez que rasguea su guitarra. Discos como 'Despegando' u 'Homenaje a Don Antonio Chacón', acompañando a Morente, son, casi medio siglo después, mecas de este arte. Leyenda viva flamenca, Pepe Habichuela estará el próximo jueves 30 de mayo en Villanos, haciendo cantar a su guitarra.

Vienes de un linaje flamenco histórico, pero, ¿cuál es tu primer recuerdo con la guitarra?

El primer recuerdo es de cuando tenía 13 o 14 años. Ahí aprendí con la familia y con los flamencos de aquella época en las cuevas del Sacromonte, especialmente con mi padre. Y luego con mi hermano Juan, que fue mi tutor en Madrid.

¿Qué significó para ti Sabicas en tu desarrollo como artista?

Con «Flamenco Puro» estuvimos un mes en cartel, tocando en el centro de Nueva York y Sabicas venía todos los días a vernos al teatro en el que tocábamos. Cuando terminábamos nos íbamos al hotel con él para charlar, tocar y aprender de él. Lo que él hablaba era para tomar nota, eran enseñanzas. También estaba mi hijo Josemi, que tenía 16 años más o menos, y ya iba aprendiendo también. Además, estaba mi hermano Juan, estaba Fernanda de Utrera, Chocolate…gente muy importante en el flamenco de aquella época.

Estarás tocando en una cita muy especial el próximo jueves 30 de mayo en Villanos. ¿Sigues teniendo la sensación de que puede pasar cualquier cosa cuando subes al escenario?

Estaré acompañado de grandes flamencos: Josemi Carmona, Montse Cortés, Bandolero, Jorge Pardo, Javier Colina…Buenos músicos y buenos amigos con los que estaré disfrutando en la sala Villanos. Cuando uno se sube al escenario, siempre tiene mucho respeto, pero a los diez minutos de estar tocando, me dejo llevar por la música, se me quita el nervio y ya toco para que el público.

¿Qué le aportaba Morente al toque de Habichuela, y qué le aportaba Habichuela al cante de Morente?

Trabajos como el Homenaje a Don Antonio Chacón (1977) y Despegando (1977) fueron muy importantes para el flamenco. Los dos los sacamos seguidos en el mismo año. Enrique y yo éramos dos colegas, y yo aprendía de él y él aprendía de mí. Era un dúo muy llano, muy sencillo, pero muy verdadero. Para sacar estos discos estuvimos en la casa de Morente 3 o 4 meses trabajando, y disfrutando el uno del arte del otro. Fue una experiencia muy bonita para mi, cada vez me gustaba más lo que estábamos haciendo. Enrique era muy listo y aprendí mucho de él, y son dos discos que han quedado para la historia.

A Mandeli (1983), uno de tus discos más insignes, cumplió 40 años el pasado 2023 y es uno de los discos de cabecera de muchos guitarristas flamencos. ¿Qué significa para ti este álbum?

Le tengo mucho cariño a este disco. Salió y se escuchó en todo el mundo. Lo escucho 40 años después y me gusta. Lo grabé en directo, a palmas y guitarra. Es un disco que a día de hoy está caliente, está vivo. Son discos para toda la vida. Lo escuchas ahora y parece que lo grabaste ayer.

Con honestidad, ¿qué pensaste cuando escuchaste por primera vez discos como La Leyenda del Tiempo (1979) de Camarón u Omega (1996) y Pablo de Málaga (2008) de Morente?

Eso son joyas…Me he tirado escuchando esos discos meses y meses de mi vida. Y Sólo Quiero Caminar (1981) de Paco de Lucía. Siempre que iba a América y de gira por el mundo me llevaba estos discos. No te cansas de escucharlos. Hemos hecho discos muy bonitos en esos años, y muy verdaderos.

¿Y ahora se hacen discos así de bonitos y de verdaderos?

El flamenco está en muy buen momento. Tanto los cantaores, como los guitarristas, están en un momento espléndido, y los jóvenes lo escuchan. Cuando voy a tocar veo a mucho público joven y eso es muy importante. He hecho colaboraciones con gente del jazz, con Don Cherry, con Dave Holland, con otras músicas como Anoushka Shankar; y eso es bonito también para que lo escuchen más los jóvenes. Hay que dar un paso adelante.

¿Qué le han aportado los tablaos y salas de Madrid a tu música y a tu carrera como guitarrista?

Muchísimo. Han sido épocas muy bonitas, desde que tenía 30 años, he aprendido mucho de los flamencos en los tablaos y en las salas. Y ahora me gustar seguir tocando ahí con los jóvenes flamencos, que lo hacen todo muy bien.

¿Alguna vez has temido por la desaparición del flamenco más puro?

El flamenco más puro lo hacíamos en los años 70 y en los años 80. Ahora todo el mundo quiere hacer cosas nuevas, que está muy bien. Hay gente joven y el flamenco también necesita eso. Al final nos quedaremos con el flamenco que supere al tiempo, como pasa con discos como Despegando.

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