Si hay algo que define la esencia de la música en directo es esa conexión inquebrantable que se genera entre el artista y el público cuando la distancia física casi desaparece. Eso fue exactamente lo que ocurrió el pasado 30 de mayo en Maravillas, que se vistió de gala para acoger a Tulsa en lo que supuso el brillante segundo asalto del ciclo MADRID EN VIVO · 25 AÑOS.
Los seguidores más acérrimos de Miren Iza y su banda pudieron disfrutar de su cautivador universo sonoro en un formato mucho más cercano y cálido, en una velada diseñada para saborear cada acorde. Con la propia Miren empezando a cantar desde la barra lateral de la sala, el concierto arrancó como una auténtica declaración de intenciones con «Destrucción mutua asegurada», seguida de «Autorretrato» y «Gran fuerza domadora», estableciendo desde el primer minuto un clima de intimidad hipnótica que solo estas salas pueden ofrecer.
Tal y como demostró el concierto inaugural del ciclo de Sidecars en El Sol, estas experiencias reivindican por sí solas el papel insustituible de los locales de música en vivo como refugios culturales. Tulsa, con su habitual elegancia poética y su sonido envolvente (cortesía de Ángel Luján a los mandos), hizo suyo el escenario demostrando que en las distancias cortas es donde las canciones cobran su verdadera dimensión. La comunión con los asistentes se hizo palpable a través de un repertorio impecable que transitó por temas como «No quiero hacer historia», «Tacones lejanos» y «Cuando venga el león pálido».
Tulsa destacaba tras el concierto la magia de este formato y el valor del espacio: «Estamos súper contentas. Maravillas es de las salas de Madrid que más escena hace desde hace décadas». Sobre la experiencia de tocar a escasos metros de su público, la artista confesaba: «Ha sido muy divertido tener a la gente también muy cerca; es muy intimidante y a la vez es intenso, emocionalmente muy potente, y nos ha dado pena acabar, vamos». El viaje emocional continuó atravesando paisajes sonoros de su discografía con «Bilbao» y «Verano averno», para dar paso a uno de los momentos más delicados de la noche, un bloque al piano que trajo consigo joyas como «Amiga» y «Matxitxako». Fue una demostración pura de vulnerabilidad y talento que mantuvo al público en un silencio reverencial, roto únicamente por ovaciones entregadas.
La recta final del concierto elevó las pulsaciones. Con una banda en perfecto estado de gracia, con Clara Collantes a la guitarra, Jaime Hortelano a las teclas, y Red Jesus a la batería, sonaron «Bravura», en primicia, como adelanto del nuevo disco, y la coral «Centauros», abriendo el camino para el siempre celebrado himno «Yo no soy Penélope». La noche culminó en todo lo alto con un tramo final arrollador, en el que se encadenaron «Oda al amor efímero», «Seguramente me lo merezco» y «Melocotón». Como broche de oro a una actuación para el recuerdo, Tulsa se despidió con «Frente a frente», el tema popularizado por Jeanette, y cuya versión compartió con Bunbury en 2010; y «La estrella», dejando en el ambiente la sensación de haber asistido a un concierto único e irrepetible.
Gracias a la maestría de Tulsa, el incansable trabajo de la sala Maravillas y la gran acogida de un público entregado desde el primer acorde, el ciclo MADRID EN VIVO · 25 AÑOS suma y sigue. Un homenaje a las salas de conciertos que la propia Miren quiso poner en valor antes de despedirse: «En nuestro corazón queda un agradecimiento eterno a Madrid en Vivo porque se encargan de dar vida precisamente a estas salas, así que gracias por contar con Tulsa». El ciclo promete, a lo largo de los próximos meses, seguir regalándonos experiencias dedicadas a la catarsis que solo la música de cerca puede lograr.

Consulta en nuestra web la agenda de conciertos más completa de las salas de Madrid, y mantente atento a nuestras redes (@madridenvivo) para descubrir las próximas confirmaciones del cartel de MADRID EN VIVO · 25 AÑOS.