Además de formar parte del equipo de El Sol, eres la cantante de la banda Agoraphobia. ¿Consideras que formar parte de una banda te ayuda a la hora de desarrollar tu trabajo?
Sin duda. Haber pasado de los escenarios a estar ahora muchas veces detrás de ellos me ha ayudado muchísimo a entender todo lo que hay alrededor de un concierto, no solo a nivel técnico o logístico, sino también a nivel humano. Sabes lo que implica estar ahí arriba y los nervios que se pasan antes de salir, y eso te da mucha empatía con los artistas. A veces simplemente se trata de ayudar a que estén tranquilos, de generar un ambiente cómodo para que puedan centrarse en lo importante, que es hacer su trabajo y disfrutar del directo.
Como mujer que conoce el funcionamiento de una sala desde dentro, ¿cuán importante es impulsar iniciativas como Mujeres en Vivo?
Creo que es fundamental. Iniciativas como Mujeres en Vivo son muy importantes para visibilizar a las mujeres sobre los escenarios y, sobre todo, para generar referentes. Cuando ves a otras mujeres tocando instrumentos, liderando bandas o defendiendo sus propios proyectos, es mucho más fácil imaginarte a ti misma en ese lugar, y eso anima a muchas chicas a dar el paso. Aun así, todavía echo de menos ver a más músicas mujeres acompañando a artistas grandes. Poco a poco se van dando avances, y parece que al menos los festivales empiezan a darse cuenta de que es necesario porque el público lo está pidiendo.
Háblanos sobre tus inicios en el mundillo. ¿Cómo empezaste a trabajar en las salas de conciertos y cuál ha sido tu recorrido?
Me recuerdo desde muy pequeña organizando el típico festival de fin de curso en el colegio, así que digamos que lo de “organizadora” me viene bastante de serie. Pero empecé a tomármelo más en serio a raíz de viajar con la banda y de entender cómo funciona todo lo que pasa alrededor de un concierto. A nivel profesional, empecé trabajando en una sala de Boiro, mi pueblo, un sitio fantástico que se llama A Pousada da Galiza Imaxinaria, por el que siempre recomiendo pasar. Además, Boiro tiene muchísima vida y en verano es especialmente bonito [momento turismo promocional]
Después de esa etapa me surgió la oportunidad de enlazar con El Sol, y desde entonces sigo aquí, aprendiendo cosas nuevas casi cada día y teniendo la suerte de rodearme de proyectos y artistas increíbles.
¿Qué es lo que más valoras de la experiencia que has acumulado en este tiempo trabajando en las salas?
Las salas son el corazón de la música en directo y hay que cuidarlas. En los tiempos que corren no es fácil mantenerlas vivas: detrás de cada una hay muchísimo trabajo, dedicación y gente dejándose la piel para que todo funcione. Frente a los macroconciertos o los grandes festivales, que muchas veces se convierten en estructuras enormes y bastante frías, las salas siguen siendo espacios cercanos, donde la música se vive de verdad y donde se crea escena.
Por eso es importante apoyarlas: ir a su programación, apostar también por los conciertos pequeños o por artistas que todavía no conoces. Ahí es donde nacen muchos proyectos y donde realmente se construye cultura. Si supieras la de artistas enormes que han pasado por el Sol, desde Rosalía hasta The Strokes. Y si hay algo que valoro especialmente de todos estos años es la calidad humana. En sala la gente que trabaja allí es casi como una familia, y eso se nota mucho en cómo se vive la música desde dentro y creo que la gente que viene a tocar allí también es consciente de ello.
¿Recuerdas algún concierto de manera especial? De los que has vivido en el El Sol.
Pues los dos conciertos que di allí con Agoraphobia, sin duda. Además fueron antes de empezar a trabajar en la sala, así que para mí fue muy especial. Recuerdo perfectamente el trato al artista y lo cuidado que estaba todo, algo que ahora valoro todavía más trabajando desde dentro. Estamos deseando volver para presentar el nuevo disco. Como trabajadora he disfrutado muchísimo de muchos conciertos, pero guardo un cariño especial al de Grande Amore en el Inverfest 2024, al de Alan Sparhawk en Sound Isidro 2025 —soy muy fan de Low— y también al de A Place to Bury Strangers con Máquina. Son bandas que me flipan y nunca pensé que acabaría conociendo al creador de los pedales de Death By Audio que tanto me molan.
¿Crees que, a día de hoy, la igualdad entre hombres y mujeres que trabajan en la escena es total?
En este sentido, casi siempre he tenido mucha suerte: he trabajado con muchos hombres que me han respetado, y cuando no era así, me aseguraba de que lo hicieran. Pero sí que siempre aparece algún “listillo” que intenta saltarse mi autoridad, y creo que ahí se junta la cuestión del género con la edad, suele pasar con managers del rock and roll, sobre todo, casi nunca con artistas. También lo he notado en la parte técnica, todavía muy dominada por hombres: por ejemplo, con el clásico técnico que dudaba de nuestras decisiones como músicas al montar el set con Agoraphobia, o que cuestionaba mis órdenes como stage manager en algún festival. Sin embargo, en la sala, al estar en terreno conocido, casi no me pasa, y mis compañeros tampoco lo permitirían.
¿Qué conciertos de Mujeres en Vivo 2026 recomendarías al público?
Recomiendo mucho a la banda neozelandesa Yumi Zouma, que tocará el viernes 20 de marzo en El Sol. Tienen un sonido que mezcla pop de beats rápidos con riffs súper pegadizos, un poco en la onda de Wet Leg. Además su último disco, No Love Lost to Kindness, está brutal. Seguro que será de esos conciertos que te dejan escuchando el disco en bucle.
Consulta aquí la programación completa de Mujeres en Vivo 2026