Dos almas flamencas que se encuentran en el filo entre la tradición y el aire nuevo. La trompeta de Enriquito vuela libre, acariciando el duende con un sonido que respira jazz, melancolía y raíz. La guitarra de Paco Soto responde con compás, con memoria, con ese toque que une pureza y modernidad.
Juntos tejen un diálogo sin fronteras, donde cada nota es un viaje y cada silencio, una promesa.
Un concierto íntimo y vibrante, donde el flamenco se abre al mundo sin perder su corazón. Concierto dentro de la programación «Jazz con sabor a club» (Festival de Jazz de Madrid)