Tras el éxito de su primera edición, regresa al escenario Ay, amor, amor!, una propuesta vibrante de cante, guitarra y baile que desdibuja los roles tradicionales para cantarle a la diversidad sin etiquetas. Porque el amor es infinito y existen tantos tipos como personas habitan el mundo.
El flamenco ha sido siempre refugio y voz de identidades valientes. Siguiendo a referentes como Lorca o Miguel de Molina, este espectáculo es una reivindicación artística del derecho a amar libremente. Un espacio de inclusión, respeto y visibilidad donde la bata de cola se convierte en un símbolo de libertad, sin papeles fijos, sin prejuicios. Solo flamenco en estado puro.
