SÜNE (AIEnRuta): «Me siento con ganas de absorberlo todo»

SÜNE ha iniciado su etapa en solitario con 'Amaineman', un disco que fusiona la trikitixa tradicional con electrónica y ritmos vanguardistas. Seleccionada para el primer ciclo AIEnRuta 2026, la artista vasca llevará su propuesta por todo el país, con una cita imperdible el sábado 14 de marzo en El Sol, junto a NØGEN, dentro de Inverfest.

SÜNE, tras el éxito masivo con Huntza, decides emprender un camino en solitario. ¿En qué momento sentiste que Josune necesitaba transformarse en SÜNE para explorar nuevos sonidos?

La necesidad venía gestándose desde hace tiempo. Con Huntza viví una etapa preciosa, llena de aprendizaje y de emoción, pero hubo un momento en el que sentí que mi propio impulso creativo pedía otro espacio. A veces, mientras componía o experimentaba en casa, me daba cuenta de que había cosas que quería decir desde otro lugar, desde una identidad más íntima, más propia. Y ahí nació la idea: darme permiso para transformar a Josune en SÜNE, un espacio donde explorar sin miedo y sin expectativas ajenas.

Tu primer disco se titula Amaineman (2024), una palabra poco común que invita a “dejarse llevar” o “fluir”. ¿Es este álbum una declaración de libertad creativa total frente a tus trabajos anteriores?

Totalmente. Amaineman es un ejercicio de abrir las manos y soltar. Vengo de un proyecto donde la energía del grupo marcaba el rumbo, y era maravilloso, pero aquí quería permitirme ir más allá de lo que ya sabía hacer. Quería experimentar, equivocarme, jugar… El disco es eso: una especie de respiro profundo en el que me permito ser sensible, atrevida, electrónica, orgánica… lo que toque.

En este nuevo proyecto, la trikitixa sigue presente, pero rodeada de sintetizadores y ritmos bailables. ¿Cómo ha sido el proceso de “electrizar” un instrumento tan tradicional?

Ha sido un proceso muy bonito y muy natural. La trikitixa forma parte de quién soy, es una extensión de mí, y nunca he querido desvincularme de ella. Pero también tenía la curiosidad de ver qué pasaba si la colocaba en otros paisajes sonoros. Hemos trabajado mucho jugando con texturas, procesando sonidos, utilizando fragmentos de la triki casi como si fueran samples… y al final el instrumento responde de una forma increíble. Sigue siendo tradicional, pero aparece renovado, como si también él estuviera descubriendo un mundo nuevo conmigo.

Has sido seleccionada para el primer ciclo de 2026 de AIEnRuta, un programa clave para la música en directo en España. ¿Qué significa para ti contar con este respaldo para llevar tu música a otros territorios?

Es un impulso enorme. Cuando empiezas un proyecto en solitario, la incertidumbre es parte del camino: no sabes si tu propuesta llegará, si tendrás oportunidades reales para mostrarla. Y AIEnRuta es una ayuda para sacar tu proyecto fuera de, en este caso, Euskal Herria. Para mí es un honor y, sobre todo, una oportunidad para conectar con públicos que quizá no me han escuchado nunca.

El sábado 14 de marzo aterrizas en El Sol, gracias a AIEnRuta Artistas, y dentro del marco de Inverfest. ¿Cómo afrontas este concierto?

Con mucha emoción. La última vez con Huntza en Madrid estuvimos en el Teatro Eslava, en nuestra gira de despedida. Ahora voy a El Sol, que es un lugar con historia, un sitio donde han pasado muchísimas cosas y donde han empezado muchos sueños. Para mí será una mezcla de nervios, ilusión y ganas de bailar con la gente. 

En Amaineman cuentas con colaboraciones de diversos artistas como Huntza o Veintiuno. ¿Cómo han enriquecido estas visiones externas el universo sonoro de SÜNE?

Colaborar es abrir las ventanas de casa para que entre aire fresco. Con Huntza ha sido especial, porque mantener ese puente me conecta con una parte importante de mi historia. Con Veintiuno, en cambio, apareció un brillo distinto: melodías más pop y rock. Cada colaboración ha ampliado el mapa del disco y ha traído colores que quizá yo sola no habría encontrado.

Formar parte del circuito de la AIE te permite girar por diversas salas del país (Salamanca, León, Santiago…). ¿Cómo te preparas para la vida en la carretera en esta nueva etapa como solista?

Es otra aventura. La carretera te enseña mucho: a cuidarte, a organizarte, a encontrar tu propio equilibrio. Estoy construyendo pequeñas rutinas que me ayudan —calentar la voz, buscar espacios para desconectar, escribir cuando puedo—, pero también estoy disfrutando de la parte espontánea. Cada sala es distinta, cada público trae una energía diferente, y eso alimenta muchísimo. Me siento con ganas de absorberlo todo.

¿Qué supone para una artista como tú que su proyecto sea seleccionado para formar parte del circuito AIEnRuta?

Supone reconocimiento y confianza. Es una señal de que este nuevo camino tiene sentido, de que lo que estoy construyendo conecta. También es una responsabilidad bonita: la de defender el proyecto propio y seguir creciendo. Para una artista emergiendo en solitario, es uno de los mejores impulsos que se pueden recibir.

¡SUSCRÍBETE A NUESTRA NEWSLETTER! DESCUBRE TODAS LAS NOVEDADES

    He leído y acepto el Aviso Legal y la Política de Privacidad

    COLABORADORES

    Ir al contenido