El próximo 2 de octubre llevas Tecuán Caroca al Café Berlín para celebrar su puesta de largo en Madrid. ¿Qué has preparado para esta noche y qué te gustaría que se llevara consigo el público al salir de la sala?
He preparado un Show en el que quiero que entre todos transformemos el Café Berlín en una cantina, en un cabaret romántico y en un fandango Jarocho. Así que se basa en cantar, bailar, abrazarnos y brindar. También habrá espacio para el despecho, que cuando se concibe como un canto colectivo es gustoso y nada nocivo. Lo que quiero es que nos vayamos todos recordando que lo más importante en esta vida es amar y que nos quieran.
Tecuán Caroca nació mirando hacia México y ahora regresa a Madrid después de sus primeras presentaciones al otro lado del Atlántico. ¿Qué ha cambiado en el disco y en ti después de ese viaje?
Pues muchísimas cosas, ya soy incapaz de concebir como era mi vida antes de estar aquí e ir a menudo hacia allá. México y todas las personas, canciones y relatos que me acompañan desde que lo conocí son ya parte de mí. Estoy muy agradecida por haber encontrado otro precioso hogar.
Has definido Tecuán Caroca como un disco que aprende a caminar entre dos tierras. ¿Qué hay de México en este álbum y qué hay de Madrid?
Pues de México hay todo y a todos los que he conocido, vivido, cantado, comido, bebido y escrito allí Y de Madrid, pues yo misma, con mis formas irremediablemente madrileñas viajando para allá.
El álbum habla de amor, celebración y comunidad, y este concierto parece plantearse también como un encuentro entre amigos. ¿Hasta qué punto cantar juntos puede convertirse en una forma de reivindicar la comunidad y los vínculos?
Es tan importante como respirar, el ser humano necesita vincularse desde la colaboración, forma parte de su esencia. En estos tiempos de polarización es altamente necesario, para no olvidarnos de lo que en verdad somos y que no somos nada sin el otro, y sobre todo sin su cariño.
Habrá invitados, relatos, momentos íntimos y pequeños desvíos teatrales. ¿Qué importancia tiene para ti incorporar elementos escénicos y narrativos a tus conciertos?
Pues muchísima, por un lado porque siempre he estado vinculada con las artes escénicas, entonces son lenguajes que forman parte de mí y que me encantan, que disfruto y por otro lado siento que que quedan la mano las canciones a la hora de de amplificar, lo que nos quieren contar. Y tal vez lo más esencial sea que, porque es una manera de poder compartir tu proyecto con otros artistas que tengan distintos lenguajes y de este modo se enriquezca y transite caminos que por sí mismo no haría.
Después de este primer recorrido por México, ¿cómo has vivido la recepción de Tecuán Caroca allí y qué te ha sorprendido descubrir sobre la conexión del público mexicano con estas canciones?
Pues es cierto que me generaba algo de miedo trabajar e inspirarme en géneros tan importantes allá como el bolero, la ranchera y demás, en grandes autores que son dioses allá, pero creo que siempre hay que fijarse en los mejores, aprender de los grandes maestros, con respeto con cariño y desde tu propia mirada y sentir. Este proyecto no tendría sentido si el equipo de trabajo no fuera tanto mexicano como español porque no sería verdad y la manera en la que yo abordo y los diferentes géneros no serían verdad si intentara emular y no me arriesgara buscar quién soy yo y como habito esas músicas.
¿Qué canción de Tecuán Caroca sientes que ha adquirido un significado diferente desde que comenzaste a llevar el disco al directo? ¿Por qué?
Por supuesto, creo que que se va reconfigurando con cada público y artista que forma parte de él. También me va a demostrando que los lugares universales no son lugares comunes y que por eso siempre hay que seguir haciendo canciones de amor.
Si pudieras describir la noche del 2 de octubre en Café Berlín con una imagen, una canción o una emoción, ¿cómo te gustaría que fuera esa fotografía de la puesta de largo de Tecuán Caroca en Madrid?
Cabezas de Jaguar, copas en alto sonrisas y abrazos. Y la foto estaría movida porque la celebración nunca es estática.