Empezasteis en Astorga allá por el verano de 2018 y un año después publicasteis vuestro álbum debut, Seres. Teniendo en cuenta todo lo que ha llovido. ¿Cómo diríais que ha madurado la identidad musical de Pandorado desde aquellos primeros ensayos hasta el muro sonoro que presentáis hoy en día?
Pues sí que ha llovido. Se puede decir que siendo una banda con raíces inamovibles en los 90, el noise, el grunge; hemos sabido salir de nuestra zona de confort. Seres, nuestro primer disco, conserva de una forma más evidente esas raíces. Pero en él se puede apreciar como ya el shoegaze cobra protagonismo. Afinaciones abiertas, guitarras muy ambientales… queríamos ir por ese camino, pero no teníamos muy claro cómo hacerlo. Tras darle muchas vueltas supimos que nadie mejor que Manuel Cabezalí para guiarnos. Y lo hizo de lujo. Aprendimos mucho y descubrimos una gran cantidad de registros en los que nos sentíamos cómodos. Ese aprendizaje hizo que, al plantearnos un segundo trabajo, todo fuera más intencionado y premeditado. Y quizá eso es lo que hace que cuando subimos al escenario sonemos a quienes somos, a Pandorado. Creemos que con todo este trabajo de años y la hemos logrado un sonido identificable.
Enhorabuena por vuestra selección para Girando Por Salas. Para una banda como Pandorado. ¿Qué supone vital y profesionalmente contar con el respaldo de un circuito como el de GPS16 para poder girar por seis ciudades distintas?
¡Muchas gracias! Ha sido una sorpresa y una gran alegría. Para nosotros supone la oportunidad de visitar y llevar nuestra música a sitios que de otro modo, seguramente, seguirían fuera de nuestro alcance. Atravesamos un momento en el que acceder a un circuito de salas es muy complicado. Aún más a festivales. Por eso, GPS16 es para nosotros el premio gordo. El indie está de moda, pero ser realmente independiente, como lo somos nosotros, hace que no se te abran puertas. Y eso que podemos sentirnos muy afortunados Vamos a girar de una forma profesional por primera vez. Vamos a viajar juntos, convivir y además a tocar. No creemos que un grupo de amigos pueda tener algo mejor que disfrutar.
El viernes 1 de mayo aterrizáis en Madrid, nada menos que en Moby Dick. Es un escenario emblemático por el que han pasado bandas históricas. ¿Qué tipo de directo se va a encontrar vuestro público en Madrid?
En todos los conciertos salimos a muerte y poder hacerlo en una sala como Moby Dick es un verdadero lujo. Es una sala que nos encanta. Hemos estado como público muchas veces y siempre hemos querido tocar allí. Estamos supermotivados y deseando que llegue el día. Vamos a hacer un repaso de nuestros dos discos y seguro que habrá alguna sorpresa. Esperamos que aquellos que nos han acompañado en nuestras anteriores visitas a Madrid también lo hagan en esta ocasión. Nosotros haremos que vuelcan a casa con ganas de volver a vernos!
Sabemos que en este nuevo ciclo decidisteis abrazar sintetizadores y texturas electrónicas, pero sin perder vuestra esencia de rock noventero. ¿Cómo ha sido el proceso de equilibrar la electrónica con la fuerza de las guitarras?
Pues fue otro aprendizaje. Pero quizá el hecho de que empezáramos a jugar con los sintes y de que planteáramos la composición de los temas desde los teclados en lugar de usar la guitarra hizo que la incorporación de estas fuera lo suficientemente medida como para que resultara natural. Y creemos que lo conseguimos sin estridencias, pero sin perder nuestra esencia.
Para el nuevo material habéis contado con una producción de lujo a cargo del tándem formado por Manuel Cabezalí [Havalina] y Víctor Cabezuelo [Rufus T. Firefly]. ¿De qué manera han exprimido vuestro sonido y cómo han influido en esa nueva dirección musical quizá más arriesgada?
Seguimos hablando de lujos. Y es que haber podido contar de nuevo con Manuel y sumar a Víctor lo ha sido. Después de grabar el primer disco teníamos claro que si había un segundo volveríamos a hacerlo con Manuel. Cuando decidimos lo que queríamos contar y sobre todo el cómo, partiendo de los sintetizadores y los teclados, sabíamos que Víctor iba a aportar muchísimo. Les gustó lo que les propusimos trabajamos el disco en dos fases con dos preproducciones muy productivas. Y una vez en el estudio les dimos toda la libertad para probar, experimentar y buscar todo lo que se les ocurriera. Hicieron un trabajo increíble. Hicieron aflorar en cada tema unas texturas que los hacen únicos. Pero les dieron un hilo conductor en forma de sonido. En ocasiones, cuando se ponían a girar potenciómetros en los pedales nos decían “a lo mejor es demasiado”. ¡Y nosotros flipados diciendo que ni de coña, que era una pasada! Además, grabaron cada uno un tema a la voz, lo cual es un honor y un premio para nosotros. ¡Una pena no haber grabado en video todo el proceso disfrutamos muchísimo todos!
Vuestro último álbum, El Amor (No) Es Ciencia, aborda el amor desde múltiples prismas, alejándose del cliché puramente romántico. A nivel de composición y letras, ¿qué mensaje esencial queríais dejar plasmado en estos diez temas?
Es un disco que nace de todo lo vivido en la pandemia. Para nosotros supuso de entrada perder los festivales y salas que estaban cerrados tras la salida de nuestro primer disco. Cuando todo se empezó a reactivar teníamos un disco que había salido hacía ya dos años. Teníamos claro que queríamos intentar retomar todo lo que habíamos perdido. Pero hacerlo solo con Seres no nos pareció atractivo. Quisimos hacer un disco con mensajes claros, directos, más positivos. Con un sonido más luminoso, bailable. Y una estética ochentera, ya que si hubo una época caracterizada por la ilusión, fue esa. Celebrando la vida y los retos que esta nos planteó tras la pandemia. Y con todo lo que pasamos, hablar del amor a existir, a ser, a convivir incluso solo con uno mismo y a pesar de los nuevos retos que la postpandemia nos ha traído, como son la soledad, el aislamiento, la IA. A pesar de eso hemos visto que el amor prevalece, vence y convence.
Vuestro sonido puede recordar a referentes del panorama nacional como Second, Havalina o Rufus T. Firefly. Sin embargo, demostráis vuestra propia personalidad en cada tema. ¿Qué sentís que hace única a la música de Pandorado?
Es una buena pregunta. Quizá lo que nos hace “únicos” es que no seguimos las tendencias. De hecho, siempre nos da la sensación de que vamos a contracorriente. Pero no nos importa. Siempre hemos querido hacer lo que nos apetecía y contar las cosas como nos salía de dentro, sin fijarnos en que elementos nos podrían dar mayor visibilidad. Además, somos un grupo muy ecléctico en cuanto a gustos personales. Eso ha ayudado a que la suma de la aportación creativa de cada uno se traduzca en un resultado más personal. No hemos inventado nada, pero desde luego que, si algo aportamos, o al menos intentamos que así sea, es honestidad.
Después de este tour primaveral apoyado por Girando Por Salas, ¿qué hoja de ruta le espera a Pandorado para el resto de 2026?
Pues de momento estamos ultimando un single que saldrá en breve y a la espera de confirmar alguna fecha más durante este año. Pero nuestra idea es, una vez finalizada la gira GPS, meternos en el ensayo a trabajar y preparar un tercer disco que querríamos tener a punto en la primavera de 2027. Veremos cómo va transcurriendo todo.