Acabáis de publicar vuestro segundo álbum, 4D (2025), con un sonido todavía más contundente y arrollador que su predecesor. ¿Qué objetivos os habíais marcado para este segundo disco?
Con este nuevo disco hemos querido descubrir nuevos horizontes sonoros. Hace un par de veranos, Edu Baos de León Benavente nos enganchó al Ableton, y desde entonces nos hemos obsesionado con reformular nuestro sonido a base de sintetizadores y recursos electrónicos. Nerea cursó un programa de producción musical el año pasado, y su obsesión con este cambio ha ido creciendo. En enero 2025 entramos a grabar en el estudio, y le trasladamos a nuestro productor (Iago Lorenzo) que queríamos arropar nuestros temas con sintetizadores y procesamientos de voz. Este giro sonoro también ha tenido impacto en la composición y la forma de cantar las letras, ya que, al encontrarnos con estructuras rítmicas más constantes, eso nos han empujado a cantar más hablado en algunos temas, como “Acción de Gracias” o el comienzo de “Milenio”.
Los objetivos que nos hemos marcado con este segundo disco es defenderlo en todos los escenarios posibles, disfrutarlo, y compartirlo con nuestro público. Lo que más nos mueve es el directo, y nos morimos de ganas de tocar los nuevos temas en vivo. Además, hemos preparado nuestro nuevo directo de la mano de Raúl de Lara, con quien hemos tenido la oportunidad de redescubrir las canciones de 4D antes apenas de haberlas tocado, y ha quedado un show increíble y un sonido brutal. Tenemos unas ganas brutales de presentar 4D en salas y festis.
Lo presentaréis en directo el próximo viernes 9 de enero en El Sol, en el marco de Inverfest. ¿Cómo afrontáis este concierto y qué nos podéis adelantar sobre él?
Este concierto es muy importante para nosotras porque Madrid es una de esas ciudades especiales, junto con Zaragoza, donde más emoción sentimos a la hora de defender nuestro show en directo. Además, el 9 de enero será el día en el que presentemos 4D en la capital, un disco en el que llevamos trabajando muchísimo tiempo y en el que nos hemos volcado a tope. A todo ello se suma que hemos producido un nuevo directo con Raúl de Lara de Live Branding y el 9 de enero será también la primera vez que lo toquemos en directo, íntegramente. ¡Tenemos el escenario de El Sol para nosotras solas y vamos a darlo todo! Será una noche muy especial y queremos que sea memorable.
¿Cómo sentís que crecen vuestras canciones en el directo?
Los escenarios son nuestra zona de confort. La música grabada se disfruta escuchándola, pero el directo también es espectáculo, es visual, una experiencia sensorial mucho más compleja. Nuestros inicios como banda tuvieron lugar en Londres, tocando en la calle, y ahí entendimos que la música en vivo iba más allá de ejecutar nuestros instrumentos con acierto: se trataba de dar espectáculo, de moverse, de crear dinamismo… Nuestras canciones crecen en directo, porque no puede ser de otra manera. Para nosotras, todo cobra sentido sobre el escenario: los comienzos, los finales, las transiciones, etc. Buscamos crear sensaciones con sonidos, pero también buscamos conectar con el público a través del movimiento y lo performativo.
El disco cuenta con un par de colaboraciones de lo más apropiadas, la de María Iñesta de Repion en “Tashirojima” y la de Sho-Hai en “Acción de gracias”. Esta última ha llevado vuestra música al rap. ¿Os daba cierto vértigo u os atrevéis con todo?
La idea de mezclar nuestro estilo con rap nos rondaba por la cabeza desde hacía tiempo. “Acción de Gracias” surgió porque nos pusimos a componer un día sin guitarras, sólo con sintes, y terminó saliendo un tema muy especial que pensamos que debía dar lugar a una colabo con un rapero. Sho-Hai fue la primera persona que nos vino a la mente. Nos habíamos visto un par de veces en Zaragoza. Le preguntamos por Instagram y en seguida nos pidió la maqueta. El tema le encantó y quedamos con él para grabar sus voces en el estudio de Edu Baos. Metió letra en todos los huecos que encontró y creemos que ha quedado un verdadero temazo.
A Marina Repion la conocemos desde hace años. Somos amigas de la música y nos hacía mucha ilusión que metiera su gran voz en uno de nuestros temas, salieron unas armonías muy guays. Además, “Tashirojima” fue un tema que dedicamos a nuestros gatos Punki (Alba/Nerea) y Piko (Marina), lo cual lo hizo más especial aún.
También incluís dos versiones bastante antagónicas en cuanto a temática, la ya cuajada “Delito” de Nathy Peluso, y “Gethsemane” del musical Jesucristo Superstar. ¿Qué os ha empujado a llevar a vuestro terreno el tema del musical?
“Delito” la elegimos porque buscábamos mezclar dos estilos diferentes. Queríamos coger una canción urbana y llevarla a nuestro terreno. Pensamos que sería un reto hacerlo con este temazo de Nathy Peluso, que además nos encanta.
“Gethsemane” surgió porque nos llamaba bastante lo de jugar a adaptar una canción de un musical, y, por otro lado, también nos gustaba la temática. En “Gethsemane”, Jesús se muestra humano, vulnerable, pero también desafiante, ya que cuestiona la voluntad divina, y manifiesta abiertamente su disconformidad con el sacrificio que se le pide llevar a cabo. Esta metáfora nos pareció que podía servir, de alguna manera, para describir el “martirio” de la generación milenial, educada en la cultura del esfuerzo y en el mito de la meritocracia, “con trabajo todo se consigue”… pero luego nos hemos encontrado con un tablero amañado donde no todo se logra con esfuerzo.
¿Cómo soléis trabajar las canciones desde que germinan hasta que quedan plasmadas en el disco?
Nuestro proceso compositivo pasa por varias fases. Empezamos creando con la guitarra: sacamos riffs, melodías, punteos, etc. y nos quedamos con las ideas que más nos gustan. A partir de ahí, empezamos a construir la estructura del tema. Tratamos de grabarlo todo en Ableton, para fijar ideas, concretar los bpm, meter sintes, etc., y a partir de ahí, añadimos la batería. Una vez tenemos una maqueta más o menos sólida, metemos la letra, y compartimos el tema con Iago, nuestro productor, para debatir con él posibles cambios o ajustes, a nivel de estructura, tempo, etc. y que la canción termine de alcanzar su mejor versión.
Ahora que se acerca el final de año, ¿qué le pedís en términos artísticos a este 2026?
2026 va a ser el año de 4D. Ya tenemos la gira de salas anunciada, y nuestro deseo es que la gente disfrute cada uno de nuestros conciertos, igual o más que nosotras. Defender sobre los escenarios todo el trabajo que hemos hecho en 2025 va a ser muy emocionante, y tenemos unas ganas brutales de comenzar este nuevo año.
Formando parte del cartel de la duodécima edición de Inverfest, ¿cómo de importante es que este tipo de festivales sigan apostando por las salas y por artistas con proyección?
Este tipo de ciclos son esenciales para dar visibilidad a bandas emergentes, pero también sirven para fortalecer el circuito de salas. No sólo en Madrid, sino también en otras ciudades, como Zaragoza y proteger la música en vivo. No hay que olvidar que los directos son el punto de encuentro entre las bandas y su público. La música se descubre en las salas, y por eso son tan necesarios proyectos como Inverfest.
¿Qué otros conciertos de Inverfest 2026 recomendarías al público?
Ya hemos estado en algún concierto este año, como el de Bala, que tocó a principios de octubre en la Riviera. También queremos ir a León Benavente. Nos encanta su directo y le tenemos muchísimo cariño a Edu Baos, bajista de la banda, que ha colaborado creativamente en varias canciones de nuestro nuevo disco. También nos encantaría ver a Agoraphobia, en Siroco, pero nos pilla girando fuera de Madrid… aún así, hay muchísimos conciertos increíbles e intentaremos ir a todos los que podamos.