El próximo sábado 20 de junio estarás actuando en el Rincón del Arte Nuevo. Este concierto forma parte del ciclo del Día de la Música 2026 de Madrid en Vivo. ¿Qué significa para ti formar parte de esta celebración y reivindicar la cercanía y la magia de la música en directo en las salas?
Tocar en el Rincón del Arte Nuevo, que es el garito de Madrid que lleva más tiempo en activo, ininterrumpidamente, es un gusto. Subirse a ese escenario pequeño y coqueto de donde han salido tantos artistas, es un es un orgullo. Actuar en un sitio que lleva 50 años apostando por la música en directo, apostando por artistas independientes que están lejos o que estamos lejos del circuito mainstream es estupendo. Va a ser la segunda vez que toque allí y es un gustazo porque las paredes, las mesitas, los veladores, todo rezuma un amor por la música que es genial.
Quienes asistan a tu cita en el Rincón del Arte Nuevo se van a encontrar con tu inconfundible voz rasgada y un auténtico torrente de blues y soul. Teniendo en cuenta tu amplia discografía junto a The Cocooners, desde Room 13 o Bourbon Church hasta el directo de Una noche en el St. Johns, ¿Qué se va a encontrar el público en este concierto?
Voy a hacer un repaso de canciones de mis 30 y pocos años de carrera y las canciones que han marcado mi vida. Va a haber algunas versiones, pero también hay temas propios. Y luego, un formato muy cercano porque es piano y voz, muy desnudo, digamos. Y muy de contacto, que es lo que a mí más me motiva. Disfruto mucho viendo la cara del público, mirándole a los ojos a la gente que escucha y que se entregan en cada actuación.
Tus raíces musicales beben directamente de tus vivencias infantiles y de juventud en Nueva York, escuchando góspel en Harlem y absorbiendo la cultura musical afroamericana. ¿De qué manera intentas trasladar esa atmósfera auténtica de los oscuros clubes neoyorquinos a una sala tan íntima como el Rincón del Arte Nuevo?
Sí, efectivamente, vivo envenenado por la imaginería cultural norteamericana, estadounidense. Ya no solo la música, sino también el cine, la literatura… Desde muy crío he tenido la oportunidad de empaparme de la música negra. En mi casa siempre estaba sonando un disco genial de Lionel Hampton en el tocadiscos de mis padres. Y luego, en Nueva York, pues claro, desde muy crío íbamos al góspel, a una pequeña iglesia en la 125, y Lenox Avenue, en Harlem. Y bueno, todos los garitos de jazz, como el Arthur’s Tavern, donde yo canté mi primer blues, o el Red Lion, donde cada uno de mi viajes a Nueva York siempre toco.
Y es algo que se traslada al Rincón del Arte Nuevo porque voy yo, básicamente, y porque no sé hacer otra cosa. Entonces, va a ser un espectáculo de contacto, mucho blues, mucho soul, también temas en castellano, pero todos digamos que beben de ese río caudaloso que es el blues y sus afluentes. Canciones hasta country o soul o blues. Y creo que es un sitio ideal porque, precisamente, esa cosa pequeña y contenida, se va a acercar mucho a esos lugares de Nueva York.
En tu vertiente literaria tienes publicadas varias novelas con títulos muy musicales y evocadores, como New York Blues o La chistera de Memphis. ¿Cómo se retroalimentan tu literatura y tu música?
Yo pienso en música y pienso también en literatura, y pienso en cine. Es un cóctel entrañable. Entonces, en mis libros hay mucha música constantemente, porque, como dijo Nietzsche, «la vida sin música sería un error». En mis libros también ocurre lo mismo: siempre hay música, siempre hay una canción sonando, porque las canciones significan y marcan, igual que los lugares o las ciudades que habito y que aparecen en los libros.
No solo en las novelas, también cuando escribo poesía; por ejemplo, el último libro que he escrito con mi padre, Marco Ricardo Barnatán, se llama El Dólar de Plata, está ahora mismo recién presentado, y hay mucha música también. Hay mucha música en cada verso, porque, como bien dices, se retroalimentan. Siempre hay una sintonía, digamos, siempre hay una banda sonora original que se forja. No solo en las canciones que compongo, sino también en los en los versos o en las o en las narraciones.
El ciclo de Madrid en Vivo por el Día de la Música destaca por su inmensa diversidad estilística, desde el rock alternativo hasta el flamenco, cobijando por supuesto el blues y el rock de raíces que tú abanderas. En un panorama actual dominado por otro tipo de ritmos más fugaces, ¿cómo ves la salud del blues en España y el papel vital de las salas para mantenerlo vivo?
Estamos sometidos a una especie de necesaria unidad de un estilo musical que es un coñazo y, como bien dices, es fugaz. Porque es fugaz como como muchas cosas de nuestra cultura y de nuestra sociedad. Cuando cierras el abanico de los de los géneros y vives en un momento de inmediatez obligada, pues todo acaba como el rosario de la aurora. Y la salud del blues y del rhythm and blues en nuestro país es muy fuerte. Sin ir más lejos, bandas como como los Travelling Brothers o A Contra Blues o Wax & Boogie han ganado en numerosas ocasiones el European Blues Challenge, que es un certamen muy importante a nivel europeo y a nivel mundial, porque luego te permite ir a tocar a Estados Unidos, hacen una gira en Nashville, Tennessee, tal. Mola mucho.
Y tenemos grandes músicos, y, efectivamente, locales como el Rincón del Arte Nuevo o el Blackbird en Madrid; como el Moondog en Santander. Hay muchos, muchos y sitios muy muy guais. El Cielo Gira en Soria, por ejemplo; hay garitos en Barcelona también muy importantes, en Bilbao; también en el sur o en Valencia, como el Shangri-La. En fin, hay una escena de blues y de soul muy importante. Lo que pasa es que, claro, no tiene la difusión que tienen otros géneros como el reguetón o el electrolatino o todas estas cosas. Que, claro, yo el pensamiento único lo llevo muy mal.
Tras esta fecha en el Rincón del Arte Nuevo, tu agenda para este 2026 no se detiene; de hecho, estás compaginando tu formato más íntimo y el Dark Night Tour con hitos tan esperados como el regreso veraniego junto a tu banda, The Cocooners. Con este ritmo frenético, ¿cuáles son tus planes musicales a corto plazo para lo que queda de año? ¿Hay ya en el horizonte un nuevo trabajo de estudio cocinándose o alguna otra aventura multidisciplinar que nos puedas adelantar?
Sacamos disco nuevo para el día de mi cumpleaños. A mí me gusta mezclar también las fechas para que sea todo tirando a inolvidable. El día 2 de julio comenzamos una gira que se llama el «Cantabria Music Rally 2». Lo hicimos hace dos años tocando en los 102 municipios de Cantabria, una gira que duró cuatro meses, casi a concierto diario, en fin, una locura que solo puede perpetrar una mente enferma como la mía. Junto a Sergio González, guitarrista de los Cocooners, este año lo vamos a hacer solo de dos meses por compromisos laborales. Y sacamos un disco para la ocasión que se llama Notas Negras, también haciendo un poco de juego y de guiño a mi primer disco, que era Black Note. Y este es en castellano, es otra cosa también, más íntimo, con la guitarra de Sergio que está en un estado de gracia acojonante en las canciones.
Luego me tendré que tomar unas necesarias vacaciones, que seguramente vaya a Nueva York y, como no puedo parar el culo quieto, pues tocaré allí también, en fin. Hasta final de año va a estar la cosa movidita. Pero bueno, siempre con entusiasmo porque soy terriblemente apasionado en todo lo que hago. Entonces, pues habrá que estar dando el callo. Y además, como esto va a ser así para siempre, vais a tener que acostumbraros.
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