El próximo viernes 20 de marzo te subes al escenario del Café Berlín. ¿Qué significa para ti tocar en esta sala? ¿Qué puede esperar el público de este concierto?
Tocar en el Café Berlín es algo muy especial para mí porque allí fue donde presenté por primera vez el disco Time to Play hace justo diez años. En ese momento hubo un antes y un después en mi carrera artística, porque llevo toda la vida trabajando para otros proyectos, por ejemplo para cine, para Disney, cantando en televisión o acompañando a otros artistas. Pero escribir tus propias canciones y contar tu propia historia tiene algo mucho más contundente. Conecta contigo de una manera única.
Por eso volver ahora al Café Berlín, diez años después, para cantar de nuevo estas canciones en directo tiene algo muy bonito. Es como cerrar un círculo… y al mismo tiempo abrir otro, porque también presentaré algunas canciones nuevas que grabaré próximamente. Y creo que el público se va a encontrar precisamente eso: un concierto muy vivo, muy cercano, con una banda extraordinaria y con canciones que nacen de historias muy personales. Será una noche para jugar con la música, para dejar que el directo nos lleve a lugares inesperados y para compartir ese espacio que solo ocurre cuando artistas y público están respirando juntos en una sala.
Este concierto forma parte del ciclo Mujeres en Vivo 2026, impulsado por Madrid en Vivo. ¿Qué importancia tiene para ti participar en una iniciativa que visibiliza, reivindica y celebra el talento femenino en el circuito de salas de conciertos?
Participar en Mujeres en Vivo me parece muy bonito porque pone el foco en algo que está pasando: cada vez hay más mujeres liderando sus propios proyectos musicales. Durante muchos años muchas de nosotras hemos estado muy presentes en la música, pero desde distintos lugares: como coristas, como cantantes de banda o como voces invitadas. Ahora cada vez vemos más mujeres que escriben sus propias canciones, que lideran sus bandas y que cuentan sus propias historias sobre el escenario. Y creo que ciclos como Mujeres en Vivo ayudan precisamente a eso: a que ese talento se vea, se escuche y se celebre en su hábitat natural, que son las tablas, el escenario.
Para esta cita te acompañará una banda espectacular: Roberto Bazán (trombón/teclado), Víctor Merlo (contrabajo/bajo), David San José (piano/teclado), Israel Sandoval (guitarra) y Antonio Calero (batería). ¿Cómo definirías la sinergia y la conexión de tocar junto a músicos tan sólidos?
Tengo la suerte de tocar con músicos extraordinarios, a los que admiro profundamente. Con Roberto Bazán, además, comparto el desarrollo de los proyectos desde dentro. Es la persona con la que compongo muchas de las canciones: a él le presento mis ideas y juntos les damos forma antes de trasladar esos arreglos a la banda. A partir de ahí los músicos, con su enorme capacidad y sensibilidad, siempre hacen crecer la música un paso más allá. Durante el concierto dejamos espacio para que también puedan comunicarse a través de sus instrumentos, y eso hace que cada concierto sea completamente distinto y único: una experiencia irrepetible.
En tu repertorio conviven temas de tu propia autoría con versiones reinterpretadas desde tu mirada más personal. ¿Qué tiene que tener una canción de otro artista para que decidas hacerla tuya y llevarla a tu terreno?
Para que una canción de otro artista entre en mi repertorio tengo que sentirla. Por ejemplo, dentro del disco Time to Play hay una versión de Lilac Wine, un tema compuesto para un musical Off-Broadway en los años 50 que yo descubrí a través de la interpretación de Jeff Buckley. Para mí es una canción que tiene algo muy potente a nivel musical, emocional y también vital. Algo parecido me ha sucedido recientemente con un tema de Burt Bacharach que interpretaré en este concierto: era una melodía que no se me iba de la cabeza y al final no he tenido más remedio que hacer mi propia versión.
Promete ser una velada donde la interacción, la improvisación y el riesgo marquen el camino. ¿Cuánto hay de milimétricamente preparado y cuánto de dejarse llevar por la pura magia del directo en vuestros conciertos?
Hay bastante trabajo previo. Antes de subir al escenario dedicamos mucho tiempo a construir las canciones: a estructurarlas, a pensar los arreglos, a entender bien qué queremos contar con cada una de ellas. Esto nos da una base sólida. Nos permite subir al escenario con un marco claro, con un lenguaje común entre todos los músicos. Y precisamente porque esa arquitectura está bien construida, luego podemos soltarnos. Podemos escuchar lo que está ocurriendo en ese momento, dejarnos llevar por la energía de la sala y permitir que la música nos lleve a lugares inesperados. En realidad, lo que hacemos es prepararlo todo para que ocurra la magia…
Has sido la voz de personajes de Disney que rompieron por completo con el estereotipo tradicional, como Megara en Hércules. Si trazamos un paralelismo con la filosofía de Mujeres en Vivo, ¿qué actitud crees que comparten esas mujeres empoderadas de la ficción con las artistas que, como tú, lideráis hoy vuestros propios proyectos en la escena musical?
Megara es un personaje muy interesante porque no es una princesa clásica. No es ingenua, dulce ni perfecta: tiene ironía, sarcasmo y carácter. Y ahí Disney rompe con el modelo anterior de princesa idealizada. Además es un personaje con pasado, con heridas. Tiene contradicciones, dudas, miedo a volver a confiar, y precisamente por eso resulta muy humana. Hay un momento muy bonito en la canción de Meg en el que intenta negar lo que siente, pero al final se da cuenta de que el amor ya está dentro de ella.
Esa idea me recuerda mucho a una de mis canciones, «Like a Worm». Es un tema que habla de una mujer que aparentemente lleva una vida perfecta, pero que cuando llega a casa empieza a sentir un movimiento interior que la transforma: pasa de sentirse un gusano a saber que es una mariposa. Creo que algo de ese proceso también está presente en muchas mujeres que lideramos nuestros propios proyectos artísticos. No somos perfectas ni lineales. Vivimos muchas emociones, muchas contradicciones, pero tenemos claro qué es lo que nos mueve. Y quizá lo más importante es que buscamos la transformación y no nos conformamos con el ideal de lo que se supone que debería ser una mujer.
Volviendo a la filosofía de Mujeres en Vivo, tu música se enmarca dentro del jazz y las músicas de raíz afroamericana. ¿Cómo ves actualmente el papel y el peso de las mujeres instrumentistas, compositoras y vocalistas en esta escena concreta en España?
Cada vez vemos más mujeres instrumentistas, compositoras y artistas liderando sus propios proyectos dentro de la escena del jazz y de las músicas de raíz afroamericana, y eso está enriqueciendo muchísimo el panorama musical y cultural. Pero también es verdad que todavía queda camino por recorrer. Por eso es importante que iniciativas como Mujeres en Vivo sigan existiendo y dando visibilidad a tantas artistas que tienen mucho que decir. Al final, por mucho que se empeñen, la música no entiende de géneros: entiende de verdad, de talento, de esfuerzo y de voz propia.
¿Qué otros conciertos de Mujeres en Vivo 2026 recomendarías al público?
La verdad es que el cartel de Mujeres en Vivo es muy interesante y reúne a artistas con propuestas muy distintas, así que mi recomendación sería aprovechar el ciclo para descubrir música nueva y conectar con la música en directo. Además, personalmente me hace especial ilusión ver dentro de la programación a algunas de mis alumnas de canto que también están desarrollando sus propios proyectos. Ver cómo crecen, cómo encuentran su voz y cómo se suben al escenario con su propia música es algo muy emocionante. Las salas son el lugar donde la música ocurre de verdad, donde puedes sentir la energía del directo y conectar con los artistas de una forma muy cercana. Así que animaría al público a mirar toda la programación y dejarse sorprender. ¡Viva la música en directo!
Consulta aquí la programación completa de Mujeres en Vivo 2026